In Noticias

A las personas no les interesa qué haces, ni cómo lo haces, sino que les importa saber por qué lo haces.

Hace unos días volvía a escuchar la charla de Simon Sinek en TED – Cómo inspiran acción los grandes líderes, en la que señala que ,en aquel épico discurso con el que inspiró al mundo, Martin Luther King no dijo “¡Tengo un plan!”, sino que dijo “¡Tengo un sueño!”

En aquel contexto histórico compartir una visión tan rompedora de un mundo libre de racismo necesitaba de mucha convicción, valor y vulnerabilidad. Aquel sueño rompedor inspiró y sigue inspirando a multitudes y generaciones a modificar sus creencias, sus patrones de pensamiento y sus conductas. Aquel sueño no hablaba de planes, ni de hacer. Hablaba de un grandioso para qué.

AQUEL ÉPICO DISCURSO HABLABA DE UN GRANDIOSO ​PARA QUÉ​.

Hablamos mucho de perseguir metas y logros. Y paradójicamente alcanzar una meta tiene un sabor agridulce; una vez superada, la meta se desvanece, ha quedado atrás. El logro sabe dulce, pero dura poco. Nada más alcanzarlo llega el ¿ahora qué? No hay otro camino que un nuevo horizonte.

Creo que lo que nos nutre de verdad no es lograr muchas metas, una tras otra, sino tener grandes sueños. Y cuando digo sueños aquí, no hablo de ilusiones ni de unicornios. Hablo de una visión, de nuestro auténtico propósito vital, ese que conecta todas nuestras acciones con nuestros valores personales y nuestra esencia humana.

LO QUE NOS NUTRE DE VERDAD NO ES LOGRAR MUCHAS METAS, SINO TENER GRANDES SUEÑOS.

Hoy he pensado escribir mi propio manifiesto. Lo llevo habitualmente en mi mente, pero he querido dedicar un rato a redactar mi propio “I have a dream…”.

Tengo el sueño de que la realización personal se democratice, siendo accesible a todas las personas.

Tengo el sueño de que un día el criterio para medir el éxito sea si estamos creando una vida plena, alineada con nuestros valores más profundos y nuestro bienestar emocional.

Tengo el sueño de que todas las personas tengamos la oportunidad de vivir y relacionarnos desde espacios de elección consciente, libres de las limitaciones que suponen nuestros viejos patrones caducos.

Tengo el sueño de que las personas perdamos el miedo al cambio, siendo capaces de abrazarlo con tranquilidad como algo natural y deseable en nuestra experiencia humana.

Tengo el sueño de que un día seamos capaces de reconocer que somos mucho más que cerebros pensantes.

Tengo el sueño de que un día entendamos que otra forma de hacer es posible, haciendo que los entornos de trabajo y de estudio dejen de centrarse en el control y la competitividad, orientándose hacia nuestra auténtica naturaleza humana, generosa, colaborativa y creativa.

Tengo el sueño de que un día comprendamos que todos estamos interconectados y a su vez conectados a todo lo que existe, y que entendamos que cada elección que hacemos tiene un significado y un impacto en el mundo.

Tengo el sueño de que todas las personas seamos capaces de completar vidas llenas de sentido, que nos permitan dejar este mundo algo mejor de lo que nos encontramos al llegar aquí.

Este es mi sueño, mi visión, mi granito de arena al mundo. Por ello trabajo con personas que no se conforman con un simple (sobre)vivir y con organizaciones responsables que creen en el valor de las personas y que comparten que otra forma de hacer es posible.

Ahora, mi pregunta para ti es ¿cuál es tu visión, tu I have a dream? ¿cuál es el gran para qué por el que vives y haces? Dale vueltas y si te animas, escribirlo es un bonito ejercicio.

Compartir: